En la singular mitología griega, el titán Prometeo creó a los seres humanos entregándoles el fuego eterno que robó a Zeus y, por supuesto, el castigo del máximo dios fue terrible, doloroso y perpetuo.
Fue castigado a estar amarrado en un desfiladero, desnudo, para que fuertes aves devoraran su estómago por la noche, regenerándose este al día siguiente para volver a ser devorado de manera perpetua por estas hambrientas aves.
Hago esta importante distinción porque Hefestos es el único dios griego minusválido de una pierna que tiene como función divina la creación.
A este se le atribuye la creación de la primera mujer humanoide (Pandora) y de los primeros humanoides o robots inteligentes, como les decimos ahora.
Pues sí, aunque usted no lo crea, los primeros en enunciar y pensar en lo que ahora se llama inteligencia artificial —que para muchos es una verdadera caja de Pandora— fueron los griegos, narrando en su extensa caracterización mitológica lo artificial, lo humano y lo divino.
Por esa razón no es de extrañar que Alex Karp, CEO de Palantir, y la mayoría de integrantes de xAI de Elon Musk sean egresados con PhD de las mejores escuelas de filosofía del mundo.
Volviendo a Hefesto, este dios tecnológico fue el artesano creador de los primeros seres artificiales inteligentes, como:
- Doncellas de oro, usadas como trabajadoras incansables en las tareas domésticas.
- El gigante Talos, un robot de bronce vigilante y protector de Creta (robot de combate).
- Los perros guardianes, robots bañados en oro y plata, infatigables guardianes con la capacidad de destruir a los intrusos (también robots de combate).
En pocas palabras, la construcción de estos autómatas inteligentes estaba destinada a funciones específicas: la guerra, la defensa y la sustitución de labores humanas, así como a la eficiencia y efectividad en el cumplimiento de tareas cotidianas.
En un interesante artículo en el portal de Aporrea titulado:
“…Open AI (Chat GPT) y xAI (GROK) consolidan acuerdos con el Departamento de Defensa de los EE. UU. tras el veto de Anthropic…”
según la narrativa de este artículo, se muestra el giro total del uso de la inteligencia artificial hacia su utilización básicamente para la vigilancia de los seres humanos y para la guerra y la defensa.
“…Como los antiguos griegos…”
En el caso de Elon Musk, este aseguró contratos con el Pentágono por encima de 200 millones de dólares en:
- Control social.
- Vigilancia y autonomía letal.
- Desarrollo de tecnología y armamento.
Igualmente, la empresa Palantir —que significa “piedras videntes”, del Señor de los Anillos— trabaja directamente con la CIA y el Pentágono. Esta empresa se ha convertido en una potencia en análisis de datos, influyendo directamente en todo lo concerniente a hacer más eficaz y eficiente la guerra y en procesos humanos de control social, como el análisis de millones de personas y su clasificación como enemigos para luego ser exterminadas, y últimamente en la aplicación de software directo en procesos migratorios con el ICE, etcétera.
Estas tecnologías de las empresas de inteligencia artificial de Elon Musk y de Alex Karp / Peter Thiel, y especialmente Anthropic con su IA Claude, fueron usadas y están siendo utilizadas en la pasada operación Resolución Absoluta en Venezuela, con el secuestro de la pareja presidencial, y ahora con la operación Furia Épica en la República Islámica de Irán.
Aclaramos: Anthropic cayó en desgracia con Trump porque se opuso a la vigilancia masiva de ciudadanos en los EE. UU. y prohibió los ataques autónomos sin supervisión humana.
Estas inteligencias artificiales se caracterizan por:
- Identificación de objetivos: la IA puede escanear millones de imágenes en tiempo real.
- Simulación de escenarios: simula millones de escenarios y determina la forma más eficiente de atacar.
- Fusión de inteligencia: logra ventaja en la toma de decisiones en la táctica y estrategia militar, así como en vigilancia masiva de ciudadanos mediante cámaras y reconocimiento facial.
Ahora entendemos por qué razón la primera visita de un funcionario de alto nivel norteamericano a Venezuela, después de los bombardeos del 3 de enero, fue nada menos y nada más que la del director de la CIA, John Ratcliffe, el 15 de enero de este año, y en segundo lugar la visita del jefe del Comando Sur, general Francis Donovan, el 18/02/2026.
Finalmente, se han realizado estudios privados referidos a los controles sociales en la utilización de la inteligencia artificial, arrojando resultados asombrosos sobre cómo te vigilan diariamente al usar estas tecnologías. Es decir, cada vez que hacemos uso de esta inteligencia artificial —como investigar, realizar trabajos de tesis de grado o simplemente hacer preguntas— todo queda grabado en la memoria del algoritmo y puede tranquilamente ser usado en su contra.
Que Dios o Hefesto nos agarre confesados.

