El Papa León XIV llegó este sábado al Principado de Mónaco en un histórico viaje relámpago de unas 13 horas, convirtiéndose en el primer pontífice en visitar este microestado europeo en la era contemporánea.
El Santo Padre aterrizó en helicóptero en el helipuerto monegasco a media mañana, recibido por el príncipe Alberto II y la princesa Charlène con honores protocolares, antes de dirigirse al Palacio del Príncipe para la ceremonia de bienvenida. Miles de fieles y monegascos vitorearon su llegada frente al histórico palacio, en un evento cargado de simbolismo en vísperas del Domingo de Ramos.
Durante la visita, el primer viaje internacional de León XIV en 2026, se reunió con jóvenes, catecúmenos y la comunidad católica en la Catedral de Mónaco, además de presidir una Misa en el Estadio Luis II, donde denunció la brecha entre ricos y pobres. El príncipe Alberto II saludó desde el balcón: «Es un inmenso honor acogerle en esta visita histórica», en palabras emotivas ante la delegación vaticana.
Analistas destacan el gesto como un hito diplomático, recordando que ningún Papa había pisado Mónaco desde 1538, fortaleciendo los lazos entre la Santa Sede y la familia Grimaldi. La agenda breve pero intensa subraya el compromiso del pontífice con Europa en un contexto de tensiones globales.

