El sábado 16 de mayo, a media tarde, fue deportado a los EE. UU. el ciudadano Alex Saab, según un comunicado público presentado por el SAIME (Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería), documento que indica que el ciudadano en cuestión está incurso en la comisión de varios delitos en territorio norteamericano.
Pero ¿quién es Alex Saab, el personaje más solicitado por las autoridades norteamericanas, quien incluso recibió un indulto por parte del expresidente Biden a cambio de 10 terroristas, o diríamos funcionarios militares de inteligencia de la CIA y el Mossad, detenidos en Venezuela por actividades de conspiración contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro?
Bueno, el señor Alex Saab tenía la función principal de evadir las brutales sanciones norteamericanas aplicadas al pueblo venezolano, en tiempos extraordinariamente difíciles y de mayor agudización del bloqueo asesino a la economía venezolana.
“…Básicamente nos estaban matando de hambre…”
No había importación de insumos agrícolas para la producción de alimentos; en consecuencia, no existían alimentos para el consumo general en la disminuida mesa del venezolano. Fue el principal promotor de los programas CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Producción), la llamada bolsa CLAP, que dio de comer a millones de venezolanos. No había medicamentos y el señor Saab logró traer al país insumos médicos, incluso en la terrible epidemia del COVID-19, colocando a Venezuela como uno de los países con mayor capacidad operativa en atención de este virus a nivel mundial. También logró la apertura de mecanismos internacionales de canje para traer gasolina, así como incentivar la producción petrolera nacional.
En pocas palabras, la intervención del señor Saab, hoy deportado por el gobierno venezolano de la presidenta encargada Delcy Eloína, fue determinante para impedir que nuestra población se muriera de hambre y se generara un derramamiento de sangre, e impedir al gobierno norteamericano lograr diezmar y asesinar al pueblo venezolano por medio de las brutales sanciones unilaterales que, a propósito, todavía se mantienen vivitas y coleando.
El señor Alex Saab, para cumplir la orden bolivariana de impedir el colapso del gobierno y una guerra civil entre hermanos en la patria de Bolívar, ejecutó movimientos, diríamos, poco ortodoxos, que lógicamente “bypasseaban” las seguridades gringas, como, por ejemplo:
- Creación de redes globales de empresas, operadores financieros y agentes gubernamentales de países amigos, como el caso de Rusia, Irán, Turquía, México, Emiratos Árabes, China, etcétera.
- Utilización de los denominados transportes y rutas fantasmas, por medio de coordenadas secretas en alta mar, con las denominadas flotas oscuras, donde se intercambiaban petróleo, oro, gas, etcétera, a bajos costos, por alimentos, medicinas, materiales de construcción y millones de insumos necesarios para la población venezolana.
- Uso de cambios de sistemas satelitales AIS, apagando o alterando sus sistemas de identificación, usando nombres falsos y banderas a conveniencia.
- Y finalmente, un sistema de ingeniería financiera con códigos, coordenadas y nombres de actores, etcétera, solo en manos de este operador geofinanciero.
La deportación de este alto funcionario del gobierno en servicio se realiza en momentos de invasión silenciosa a nuestra patria por parte de los EE. UU., después de los sucesos del 3 de enero de este año, que tuvieron como resultado el secuestro de la pareja presidencial y la muerte de más de 200 combatientes.
Esto demuestra, a todas luces, que existen acuerdos y negociaciones muy privadas que parecieran apuntar a normalizar los asuntos económicos y sancionatorios entre Venezuela y los EE. UU. En consecuencia, agentes activos como el señor Saab ya no son necesarios y su deportación obedece al interés de los EE. UU. en lograr recuperar los códigos y coordenadas en alta mar, así como intervenir y neutralizar toda la ingeniería financiera creada para desmontar las sanciones.
Sin lugar a dudas, esta deportación tiene mucha tela que cortar, ya que la administración de la presidenta encargada Delcy Eloína busca, entre muchas otras cosas:
- El alivio y la eliminación de las sanciones dentro del marco de la llamada gestión de crisis.
- Reducir el aislamiento de Venezuela a nivel internacional.
- Usar a este importante gestor internacional (Álex Saab) como carta fundamental de negociación.
- Acumular fuerza y consolidar su gobierno.
- Superar el espectro electoral de medio tiempo del presidente Maduro para terminar el período con mayores fortalezas.
Definitivamente, estamos en presencia de una administración nacional que ha demostrado un pragmatismo pasmoso y deslumbrante, y que puede soltar o desprenderse, sin sonrojarse, de activos que anteriormente eran supremamente importantes y que ahora solo representan cartas de interés negociador.

