Familiares de presos políticos venezolanos denunciaron que El Helicoide, en Caracas, continúa operando como centro de detención y presunto lugar de torturas, pese a los anuncios oficiales sobre su cierre y transformación en un espacio social y cultural. La denuncia fue realizada durante una protesta frente a las instalaciones del recinto, considerado durante años uno de los símbolos de la represión política en Venezuela.
Los manifestantes rechazaron las versiones que apuntan al cierre definitivo del complejo y aseguraron que todavía existen detenidos en el lugar. Además, sostienen que persisten prácticas de aislamiento, restricciones a las visitas y condiciones que, según organizaciones de derechos humanos, han sido denunciadas reiteradamente como violatorias de los derechos fundamentales.
La activista Sairam Rivas y representantes de organizaciones defensoras de derechos humanos señalaron que el anuncio gubernamental sobre el cierre de El Helicoide no se ha traducido en una desactivación efectiva de las funciones de reclusión dentro del complejo. También exigieron información clara sobre la situación de los presos políticos que aún permanecen bajo custodia estatal.
El Helicoide ha sido objeto de numerosos informes de organismos nacionales e internacionales que documentan denuncias de torturas, incomunicación prolongada y detenciones arbitrarias. Diversas organizaciones han pedido durante años el cierre definitivo del centro y la investigación de las presuntas violaciones de derechos humanos ocurridas en sus instalaciones.
Las recientes protestas se suman a otras movilizaciones realizadas por familiares y ex presos políticos, quienes reclaman la liberación de los detenidos y el esclarecimiento de denuncias sobre desapariciones forzadas y malos tratos dentro del sistema penitenciario venezolano.

