La memoria se ha convertido en el componente más costoso de los teléfonos inteligentes modernos, llegando a representar más de la mitad del costo total de fabricación de algunos dispositivos. Así lo afirmó Carl Pei, quien señaló que actualmente la memoria es más cara que elementos tradicionalmente considerados los más costosos, como el procesador o la pantalla.
Pei explicó que el aumento de la demanda de almacenamiento y memoria RAM de alta velocidad ha elevado significativamente los precios de estos componentes. Los usuarios exigen cada vez más capacidad para aplicaciones, fotografías, videos en alta resolución y funciones de inteligencia artificial, lo que obliga a los fabricantes a incorporar configuraciones más avanzadas.
El directivo destacó que esta tendencia está transformando la estructura de costos de la industria móvil. Mientras que en años anteriores los procesadores y las pantallas concentraban gran parte de la inversión, hoy los chips de memoria se han convertido en un factor determinante para el precio final de los equipos.
La situación también refleja el creciente protagonismo de la inteligencia artificial en los dispositivos. Muchas de las nuevas funciones de IA requieren una mayor capacidad de procesamiento local y más memoria para ejecutar modelos avanzados sin depender exclusivamente de la nube.
Las declaraciones de Pei ponen de manifiesto uno de los principales desafíos para los fabricantes de teléfonos inteligentes: ofrecer dispositivos cada vez más potentes sin trasladar completamente al consumidor el incremento de los costos de los componentes clave. Mientras la demanda de almacenamiento y funciones inteligentes continúa creciendo, la memoria se consolida como uno de los recursos más valiosos dentro de la tecnología móvil actual.

