Cada vez más adolescentes recurren a la inteligencia artificial para pedir consejos sobre temas personales como el amor, la amistad, los conflictos familiares o la autoestima. La facilidad de acceso a herramientas conversacionales ha convertido a la IA en una especie de «confidente digital» para muchos jóvenes, una tendencia que preocupa a especialistas en psicología, educación y desarrollo infantil.
Los expertos señalan que, aunque la inteligencia artificial puede ofrecer orientación general, explicar conceptos o ayudar a reflexionar sobre una situación, no posee comprensión emocional ni puede sustituir el acompañamiento de padres, docentes, amigos o profesionales de la salud mental.
Uno de los principales riesgos es que algunos adolescentes desarrollen una dependencia emocional hacia estos sistemas o otorguen un nivel de confianza excesivo a sus respuestas. Además, la IA puede generar recomendaciones que, aunque bien intencionadas, no siempre se adaptan al contexto particular de cada persona ni detectan señales de problemas graves, como situaciones de abuso, violencia o depresión.
Los especialistas también advierten que la adolescencia es una etapa clave para desarrollar habilidades sociales, aprender a gestionar emociones y construir relaciones personales. Si estas experiencias se sustituyen de forma habitual por conversaciones con una inteligencia artificial, podría verse afectado el desarrollo de competencias emocionales y comunicativas.
No obstante, los investigadores coinciden en que la IA también puede desempeñar un papel positivo cuando se utiliza como una herramienta complementaria. Puede ayudar a resolver dudas, practicar conversaciones difíciles o proporcionar información útil, siempre que exista supervisión adulta y que los jóvenes comprendan sus limitaciones.
La recomendación general es fomentar el pensamiento crítico y enseñar a los adolescentes que la inteligencia artificial no reemplaza el consejo humano, especialmente cuando se trata de decisiones importantes o situaciones que afectan el bienestar emocional.

