Un estudio científico concluyó que la actividad humana ha desempeñado un papel determinante en el acelerado retroceso del Glaciar Pine Island, considerado uno de los glaciares que pierde masa con mayor rapidez en la Antártida.
La investigación, elaborada por un equipo internacional de científicos, utilizó modelos climáticos y registros históricos para analizar la evolución del glaciar durante las últimas décadas. Los resultados indican que el calentamiento global provocado por las emisiones de gases de efecto invernadero ha incrementado la temperatura del océano que baña la costa antártica, acelerando el derretimiento de la plataforma de hielo y favoreciendo el retroceso del glaciar.
Los investigadores señalan que el aumento de la temperatura del agua oceánica ha debilitado la base del glaciar, reduciendo su estabilidad y acelerando el flujo del hielo hacia el mar. Este proceso contribuye directamente al incremento del nivel del mar y podría intensificarse si continúan las emisiones de origen humano.
El Glaciar Pine Island es uno de los principales aportantes al aumento global del nivel del mar. Junto con otros glaciares de la región, contiene suficiente hielo como para elevar significativamente el nivel de los océanos si llegara a desestabilizarse por completo, aunque ese proceso tomaría siglos.
Los autores del estudio destacan que los hallazgos refuerzan la evidencia de que el cambio climático inducido por la actividad humana ya está modificando de forma irreversible algunos de los sistemas glaciares más vulnerables del planeta. También subrayan la importancia de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para limitar el ritmo del calentamiento global y sus efectos sobre las regiones polares.

