Una nueva plataforma científica permite proyectar cómo evolucionará la capacidad del planeta para producir alimentos hasta finales del siglo XXI, ofreciendo escenarios sobre el impacto que tendrá el cambio climático en la agricultura y la seguridad alimentaria mundial.
La herramienta integra datos sobre temperatura, precipitaciones, calidad del suelo, disponibilidad de agua y emisiones de gases de efecto invernadero para estimar cómo podrían variar las condiciones de cultivo en diferentes regiones del mundo. Su objetivo es ayudar a gobiernos, investigadores y productores a planificar estrategias de adaptación frente a los desafíos climáticos.
Los modelos indican que el aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia de fenómenos meteorológicos extremos podrían reducir la productividad de numerosos cultivos en algunas zonas, mientras que otras regiones experimentarían cambios que permitirían el desarrollo de nuevas áreas agrícolas. No obstante, los expertos advierten que los efectos dependerán de la velocidad del calentamiento global y de las medidas que adopten los países para mitigar sus impactos.
La plataforma también identifica las zonas más vulnerables a la inseguridad alimentaria y permite evaluar distintos escenarios de adaptación, como la incorporación de cultivos más resistentes a la sequía, una gestión más eficiente del agua y la implementación de prácticas agrícolas sostenibles.
Los investigadores consideran que este tipo de herramientas será clave para anticipar riesgos, orientar las políticas públicas y fortalecer la resiliencia de los sistemas alimentarios frente a los efectos del cambio climático durante las próximas décadas.

