En el extraordinario libro titulado Los hermanos Karamázov, del impresionante Dostoievski, en el capítulo del “Inquisidor”, este, el viejo sabio, le indica a Jesús, desde nuestra humilde opinión, que:
“Los seres humanos prefieren la seguridad y la sociedad material, aceptando la servidumbre a cambio de comida y tranquilidad, en lugar de asumir la pesada carga de la libertad, lo que convierte a esta humanidad en una sociedad que prefiere la sumisión y ser controlada, en lugar de tener autonomía y libertad de acción.
En palabras sencillas, el “Inquisidor” le dice a Jesús que la humanidad es incapaz de manejar su libertad, prefiriendo todo tipo de liderazgo, inclusive autoritario, que les libere de las responsabilidades de tomar sus propias decisiones sobre su propia existencia”.
La anterior es nuestro.
En Venezuela, después del 3 de enero de este año, luego de los bombardeos a la ciudad capital (Caracas) y otras ciudades, así como del secuestro del presidente legítimo y su esposa, un fenómeno extraño hizo presencia e invadió la cultura propia del venezolano, y lo pudiéramos llamar:
“Seguridad en la autoridad antes que el peso de la libertad” o “Libertad versus seguridad”.
Consideramos que este extraño fenómeno pudiese estar nutrido de algunos argumentos, como, por ejemplo:
- Peso insoportable de la libertad: un líder que alivie la consciencia y que arregle lo que está mal.
- Temor al caos: que busca nuevos protectores o estructuras de control.
- El nuevo Mesías.
- Las responsabilidades individuales y su peso sociopático.
Lo cierto del asunto es que la sociedad venezolana parece estar en un adormecimiento profundo, mirando, en total borrachera alucinógena, lo que está ocurriendo, con una especie de expectativa rara que no le permite entender lo que realmente está ocurriendo ni visualizar hacia dónde va, mientras sus necesidades económicas, sociales y políticas se sumergen en un maremágnum de opiniones, dimes y diretes, así como teorías que distorsionan la realidad, sin mejoría alguna de su situación actual.
Pudiéramos estar en presencia de un autoritarismo adaptativo y reajuste grupal, con fuerte tutelaje extranjero, caracterizado por:
- Un chavismo sin Maduro o con él desde la cárcel.
- Fuerte tutelaje de EE. UU., especialmente en el tema energético y petrolero.
- Paralización de la protesta revolucionaria, es decir, no hay liderazgo ni iniciativas para tomar las calles.
Al parecer, como en la obra de Dostoievski, en Venezuela parece que se está dando un acuerdo de élites entre un Chavismo 3.0, muy pragmático, y EE. UU., que, como imposición primigenia, le niega la posibilidad al pueblo o sociedad venezolana de protestar y lo reduce, como el sabio Inquisidor, a cambiar pan (inexistente) por obediencia, con el posible cuento de:
“Tranquilo, que yo me hago cargo del asunto y usted como si lo fueran a operar”.
Y no hablemos del aspecto o impacto psicológico que afecta directamente la psique del venezolano y que lo pudiéramos significar en:
- Desconexión del esfuerzo: es decir, sin importar lo que se haga, es imposible cambiar la situación.
- Impacto del trauma: las fuerzas que controlan el destino del país son extraterritoriales, es decir, están por encima de una realidad nacional.
- Pérdida de la pertinencia y pertenencia.
- La economía de supervivencia: la hostilidad del entorno satura al individuo y aumenta el miedo.
- Priorizar necesidades: todo se reduce a sobrevivir, es decir, conseguir el pan diario para poder comer.
- Anomia social: esto, devenido de los acuerdos entre el tutelaje de EE. UU. y el Chavismo 3.0, sin la vocería y participación ciudadana.
- Automatización y aislamiento de la sociedad venezolana.
En consecuencia, nos permitimos elaborar una hipótesis a ser debatida por todos ustedes, queridos lectores, hipótesis que haremos en función de una pregunta mayéutica:
¿Será que la administración encargada y el tutelaje norteamericano operan buscando convencer a la población venezolana de que su opinión y acciones (protestas) no tienen peso real en el tablero geopolítico, transformando la libertad en miedo o el pan por obediencia, por ser esto mucho más cómodo de sobrellevar que defender su soberanía?

