Las infecciones del pie diabético causadas por la bacteria Escherichia coli son especialmente complejas de tratar porque no las provoca un solo tipo de microbio, sino múltiples linajes de E. coli muy distintos entre sí, muchos de ellos con genes de alta resistencia a los antibióticos y factores que aumentan su capacidad de dañar los tejidos. Un nuevo estudio liderado por el King’s College de Londres y la Universidad de Westminster ofrece la primera caracterización genómica completa de estas cepas a escala global y ayuda a entender por qué estas infecciones terminan con frecuencia en amputaciones y cuadros graves.
Un mapa global de cepas de E. coli
• Los investigadores analizaron el genoma completo de 42 cepas de E. coli aisladas de úlceras infectadas de pie diabético en pacientes de Nigeria, Reino Unido, Ghana, Suecia, Malasia, China, Corea del Sur, Brasil, India y Estados Unidos.
• Este enfoque permitió comparar diferencias genéticas entre cepas, identificar genes de resistencia a antibióticos y factores asociados a la gravedad de la enfermedad, dibujando un panorama global de cómo se comporta E. coli en este tipo de heridas crónicas.
Alta diversidad y resistencia antimicrobiana
• El análisis reveló una gran diversidad genética: las E. coli pertenecían a grupos muy distintos y portaban una amplia gama de genes relacionados tanto con la resistencia a fármacos como con la capacidad de producir enfermedad.
• En torno al 8% de las cepas se clasificaron como multirresistentes o extremadamente resistentes, es decir, capaces de soportar varios o casi todos los antibióticos habituales, lo que complica de forma notable el tratamiento.
Por qué son tan difíciles de tratar
• No existe un único “tipo” de E. coli del pie diabético: distintos linajes han sido capaces de adaptarse de manera independiente al entorno de la úlcera, lo que hace que esquemas terapéuticos estándar resulten a veces insuficientes o ineficaces.
• Muchas de las cepas estudiadas portan genes que facilitan su adhesión a los tejidos del paciente o que les permiten evadir el sistema inmunitario, favoreciendo infecciones prolongadas, mala respuesta al tratamiento y progresión rápida a cuadros graves.
Implicaciones clínicas y para países con menos recursos
• Conocer a nivel genómico qué cepas son más frecuentes y a qué antibióticos resisten puede ayudar a los médicos a seleccionar terapias más dirigidas, reduciendo el tiempo de infección, la estancia hospitalaria y el riesgo de amputación.
• Los autores destacan que esta información es especialmente valiosa en entornos de bajos recursos, donde las infecciones por E. coli en úlceras del pie diabético son más comunes y no siempre se dispone de pruebas rápidas de resistencia antimicrobiana.
Próximos pasos en la investigación
• Futuros trabajos se centrarán en estudiar cómo actúan, en el contexto del pie diabético, los factores de virulencia detectados, como los genes que permiten a E. coli adherirse al tejido o esquivar las defensas del huésped.
• Comprender esos mecanismos podría abrir la puerta a nuevas dianas terapéuticas y a estrategias de tratamiento más eficaces frente a estas infecciones crónicas y de alto impacto en la calidad de vida de las personas con diabetes.
