Una nueva técnica óptica podría ayudar a identificar el sexo de los embriones de pollo dentro del huevo sin romper la cáscara. Investigadores han descubierto que la luz, al ingresar en un huevo intacto, puede dispersarse y recorrer distancias sorprendentemente largas en su interior, proporcionando información sobre lo que ocurre dentro del cascarón. El hallazgo podría contribuir al desarrollo de métodos para determinar el sexo del embrión antes de la eclosión.
El objetivo tiene además una dimensión ética. En la industria de huevos, los pollitos machos no son útiles para la producción de huevos y tradicionalmente millones son sacrificados poco después de nacer. Las técnicas conocidas como sexado in ovo buscan identificar a los machos durante la incubación para evitar que lleguen a nacer. Investigaciones anteriores ya han demostrado que diferentes métodos ópticos, como la espectroscopia y las imágenes hiperespectrales, pueden distinguir el sexo de embriones sin abrir el huevo.
El nuevo estudio, publicado en la revista Newton, analiza cómo se comportan los fotones cuando atraviesan la cáscara y el interior del huevo. Los investigadores encontraron que la estructura del cascarón puede actuar de manera similar a una “esfera integradora”, atrapando y dispersando la luz dentro del huevo. El equipo señala, sin embargo, que todavía se necesita más investigación para mejorar la sensibilidad del método y determinar cómo cambian estas señales durante el desarrollo del embrión.
La tecnología, por tanto, no significa todavía que todos los huevos puedan sexarse de manera rápida y económica, pero abre una nueva vía para desarrollar sistemas no invasivos capaces de hacerlo. De concretarse, podría convertirse en una herramienta para reducir significativamente el sacrificio de pollitos machos en la industria avícola.

