Los ministros de Exteriores de los 27 países de la Unión Europea evalúan la respuesta que darán a Rusia después de que Alemania atribuyera a Moscú un intento de ataque con drones cargados de explosivos contra el aeropuerto de Leipzig/Halle.
El incidente ocurrió el pasado 4 de agosto. Según Berlín, uno de los drones tenía como objetivo un avión de carga ucraniano estacionado en el aeropuerto, pero el artefacto no llegó a detonar. Alemania sostiene que detrás de la operación estuvo Rusia, mientras Moscú rechaza categóricamente la acusación y califica de “fabricadas” las pruebas presentadas por las autoridades alemanas.
La reunión de los ministros europeos se desarrolla de manera informal en Irlanda. La alta representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, señaló que el ataque presenta indicios de lo que calificó como terrorismo patrocinado por un Estado y planteó la necesidad de determinar nuevas medidas contra Moscú. Al tratarse de un encuentro informal, no se prevé la adopción de decisiones formales durante la reunión.
Entre las opciones que cuentan con respaldo de varios países figura el endurecimiento de las restricciones para conceder visados turísticos a ciudadanos rusos. Kallas afirmó que existe un amplio apoyo entre los Estados miembros a esta medida, después de que uno de los sospechosos del ataque hubiera ingresado presuntamente en territorio comunitario con un visado turístico.
Alemania, entretanto, ya anunció medidas contra Rusia, entre ellas el cierre del Consulado ruso en Bonn y de la Casa Rusa en Berlín. Moscú respondió convocando al encargado de negocios alemán y anunciando posteriormente el cierre de varios centros culturales alemanes en territorio ruso.
La crisis aumenta la tensión entre Bruselas y Moscú y se suma a las denuncias europeas sobre presuntas operaciones de sabotaje e interferencia atribuidas a Rusia. Los gobiernos europeos buscan una respuesta coordinada que incremente la presión sobre el Kremlin sin provocar una escalada militar directa.

