Una de las cosas más importantes de mi vida fue ir a la universidad. La llamaba el Alma Mater, la alta casa de estudios. Es el sitio donde confluyen todos los conocimientos, las distintas corrientes filosóficas, políticas y de pensamiento; también, el lugar donde se debate con respeto y tolerancia, en igualdad, sin ningún tipo de discriminación, asumiendo cada quien las consecuencias y responsabilidades por sus planteamientos y por los frutos de sus conocimientos y sus usos.
El caso de Jason Arday es muy interesante. En marzo de 2023, se convierte en el primer académico negro más joven en ser catedrático en la Universidad de Cambridge. Sus trabajos se basaron en temas relacionados con la raza y la neurodiversidad en la educación.
Pero el profesor Arday tuvo muchos problemas para alcanzar sus logros académicos. Nacido en Londres en 1983, de padres ghaneses, fue diagnosticado con autismo y retraso global del desarrollo. A los 11 años empezó a balbucear sus primeras palabras y, a los 18 años, ya sabía leer y escribir.
En 2008 obtuvo una licenciatura en Artes; más adelante, obtuvo una maestría en Educación y Pedagogía y un doctorado en Filosofía. También participó en muchas actividades deportivas y académicas.
El profesor Arday fue reconocido como el académico negro más joven del Reino Unido. En 2018 logró una plaza en la Universidad de Roehampton; en 2021 se convirtió en catedrático de la Universidad de Glasgow y, en 2023, fue nombrado profesor en la Universidad de Cambridge, siendo el más joven y de raza negra en lograrlo en la historia de la universidad.
Este año, 2026, el profesor Arday fue acusado de plagio por el profesor Nathan Cofnas, académico de la Universidad de Gante, Bélgica. El tema obtuvo mucha publicidad en diarios y redes sociales.
El profesor Cofnas ya había sido cuestionado por sus prejuicios raciales. En 2024 fue expulsado del Emmanuel College de Cambridge por decir que los profesionales de raza negra eran inferiores y que solo servían para el deporte y el entretenimiento.
El 14 de agosto de este año, el profesor Jason Arday fue encontrado muerto en su residencia. Se había suicidado. Se presume que la alta presión mediática lo llevó a tomar esa drástica decisión. Deja una viuda y dos niños huérfanos de padre.
Muchos activistas han iniciado una campaña exigiendo una investigación sobre las acusaciones y ataques a los que fue sometido. Muchos académicos han salido en su defensa y niegan el plagio en sus obras. La Universidad de Cambridge inició una investigación, pero muchos cuestionan su pasividad ante la controversia desatada.
El profesor Cofnas fue suspendido de la Universidad de Gante por sus prejuicios raciales y sometido a una investigación.
Desde mi punto de vista personal, la envidia de Nathan Cofnas, al ver que un negro logra un lugar relevante en Cambridge, en tanto que él fue expulsado por sus posturas raciales, que defiende en sus teorías educativas, lo lleva a denigrar a un académico que alcanzó sus posiciones en la vida a través de superar grandes dificultades.
Este caso está en proceso. Es una muestra de una sociedad donde aún hay sectores que, a pesar del gran avance tecnológico, en lo ético y moral han retrocedido.

