Un nuevo estudio científico ha revelado que el tamaño de las células cancerosas podría ser un factor importante para determinar qué tan agresivo puede llegar a ser un tumor. Los investigadores descubrieron que determinadas células que habían duplicado su material genético, pero que permanecían pequeñas, mostraban un comportamiento más peligroso que otras células con el mismo contenido de ADN.
Los experimentos demostraron que estas células pequeñas podían dividirse con mayor rapidez, invadir tejidos y soportar mejores condiciones adversas y algunos tratamientos contra el cáncer. En modelos animales también fueron capaces de formar tumores con mayor facilidad. Cuando los científicos consiguieron aumentar artificialmente el tamaño de estas células, muchas de sus características agresivas disminuyeron.
El hallazgo resulta especialmente relevante porque tradicionalmente la investigación sobre la agresividad del cáncer se ha concentrado principalmente en las mutaciones y alteraciones genéticas. Los resultados sugieren que las características físicas de las células también podrían influir en su comportamiento y, en el futuro, ayudar a identificar tumores con mayor capacidad de crecimiento y resistencia al tratamiento.
Los científicos advierten que todavía se necesita más investigación para determinar cómo puede aplicarse este conocimiento en pacientes. El descubrimiento, sin embargo, abre una nueva vía para comprender por qué algunos tumores evolucionan de manera mucho más agresiva que otros.

